Siguen los días lluviosos... De esos que hasta de escribir me olvido.
Con otra estación, y un mes muriendo.
Realidad (2da parte)
Me fui llenando de valor para levantarme de la cama. No me cubro el pecho, ni el torso, dejando mi rápida curación al descubierto. No se cuantos puntos de suturación he necesitado para cerrar tan grande herida. Mis nuevas piernas me quedan bien, se sienten resistentes, duras, fuertes y ajenas.
La cocina es mi destino próximo, aunque ahora eso del destino no me queda claro. Tengo que subir escaleras pronunciadas que me delatan con su sonido. Todo parece estar en su lugar menos yo. Cuadros, fotografías, adornos en las paredes e incluso los calendarios que aún muestran dos meses de atraso, y es que no me interesa vivir al día, talvez me la paso viviendo más en el pasado que lo que el presente me regala.
Subo los catorce escalones y entro a la cocina. Abro el lavaplatos y está vacío, nunca lo uso. Me regalo un pensamiento: "Ese es un objeto sin alma. Su función principal es lavar trastes y sólo ha sido usado un par de veces en más de un año y medio; ha perdido su función y ahora es sólo un adorno más en la casa". Sin embargo, me pierdo en ese pensamiento, porque lo entiendo, no lo compadezco y me identifico.
Abro una gaveta y encuentro un vaso grande de vidrio, lo lleno de agua dejándome llevar por el ruido hipnotizador del correr del agua, entro en un trance que se pierde rápidamente, cuando la siento derramarse. La bebo y recuerdo que en mi sueño el agua se me presentaba en forma de mujer... "me necesitas" decía. ¡Es verdad! Necesito el agua para vivir, pero ella me hablaba con una ambigüedad engañadora, una metáfora lastimadora... como ella misma.
La pesadez de sus palabras reventaban las paredes de mi cabeza mientras bebía el agua. Trato de concentrarme y poder dar una explicación y una contestación a ese sueño y a esas palabras: "La química no es más que una extensión de la naturaleza al igual que la mayoría de las ciencias exactas, por contrario, las ciencias inexactas son una extensión del destino y las casualidades. El agua es formada por tres átomos, un átomo de oxígeno y dos más de hidrógeno, desde ahí existe cierta dependencia (o 'necesidad'). El hidrógeno es el elemento que puede donar sus electrones con mayor facilidad, y por sus características tan particulares fue colocado como primer elemento en la tabla de periódica. Existen varias técnicas y métodos para separar hidrógeno y oxígeno; electrolisis, uno de ellos, mentiras, engaños, y la búsqueda de un nuevo camino lejos del otro. Dígamos que en este caso, en realidad el agua no se separó... simplemente cambió su estado. Nuestra agua era fuerte, impenetrable (como hielo)... un poco de calor y salió escapándose por todos lados..." No sé a dónde me dirijo con este pensamiento, esto no es clase de química, ni de filosofía, no quiero terminar balanceando una fórmula por tanteo, así que mejor lo abandono.
Me he terminado el agua después de cuatro grandes tragos y decido asomarme por el balcón. Recorro las persianas, abro la puerta y me percato que es de noche aún, creo que he dormido de día ¿Acaso sigo soñando?
Vivir es un sueño, decía Lope de Vega, pero para mí el vivir ha sido más que un sueño, me ha dejado huellas imborrables en el cuerpo, recuerdos tatuados en la mente, experiencias nuevas, aprendizajes, caídas... lágrimas y sonrisas. ¡Eso!, quiero resumir mi vivir con eso: mi vida ha sido una recopilación de lágrimas y sonrisas. A veces he llorado de tanto reir y ha habido veces que me rió de lo mucho que he llorado... pero hoy estoy afuera de mi casa, en el balcón entre el amor y el olvido, entre los recuerdos y el frío...
Alcanzo el librero donde guardo un paquete de cigarros extra, aquellos que son destinados a las visitas. Uso cerillos pues me gusta el sonido que hacen éstos al ser encendidos. Con el silencio de la noche puedo escuchar como el tabaco se quema, arde y se convierte en humo y ceniza. Me recargo para observar el infinito cielo. Observo la luna y pienso en la historia de la luna nueva. Es una muy buena historia sobre energías astrales, movimientos de los planetas y sobre los mitológicos astros sobre los que se han escrito miles de cuentos y leyendas. Han sido objetos de devoción y atribuido poderes especiales, sin embargo sobre mi pecho cuelga un crucifijo que es un contínuo recordatorio de mi Fé. Yo tengo un Dios que es misterio, lo siento a cada instante y me habla a través del milagro de cada día. Me habla de un sólo mandamiento para vivir en un cielo: Amarse los unos a los otros... en ese momento siento la brisa de la noche en mi cara y veo como las hojas de los árboles contigüos bailan, y con su baile desprenden un mensaje para mí y para aquél que quiera escucharlo. Sonrió y sigo fumando.
Una fase lunar, un periodo de 29 días no me hará darle un giro a mi vida. El que hace girar mi vida es el destino. Hoy decidí dejar de fumar y de beber.
Realidad, sueño y fantasía crean un triángulo sobre el cual nosotros nos paseamos. Yo estoy perdido en el centro. No sé que día es hoy, no sé si tengo que ir a trabajar, no sé si en realidad le estoy hablando a alguien o si me estoy hablando. He escrito mucho, mi mano me duele, el pecho también...
En el suelo veo tirado aquel discurso que preparé para entregar un anillo, aquél que simbolizaba una unión, una promesa y una vida. Estoy por terminar mi cigarro y recuerdo que el destino mueve mis días, como el aire mueve esas hojas... caprichoso y sabio él. Decidió que cuando yo estaba listo para entregarlo, ellá... mi agua, decidiera no llegar a la cita... ahora, ella se presenta en sueños y realidades...
Realidad
Fragmento de algo que escribí el día de ayer...
Hoy me desperté sin saber si aún sigo en mi sueño o ya he regresado de la fantasía. El cansancio de mi cuerpo ya no es prueba suficiente de nada. El dolor de huesos puede ser tan real del otro lado del espectro de la otra realidad que la confusión está presente en ambos territorios, es el factor común.
La cama parece igual, y los muebles en su mismo lugar y aunque las paredes cambian de color aleatoriamente siempre parecen regresar al mismo color que evoca a un presente real, al color inherente que debe tener una pared de mi cuarto.
Con mi alma escapada y mi moral perdida, veo ensangrentadas las cobijas, la conciencia mareada y el recuerdo impacientemente borroso. ¿De dónde proviene tanta sangre? ¿Me habré hecho daño? Me cuesta trabajo sentarme. Me deshago de las cobijas aventándolas a los lados. No tengo piernas, así que alcanzo la mesita al lado de la cama para abrir uno de sus cajones. Saco un par de piernas y me las coloco, las pruebo, estiro mis pies. Siempre es bueno guardar piernas de repuesto.
Enciendo el primer cigarrillo del día, y escucho en mi cabeza las voces de los necios: “¡No fumes! El cigarro te matará. Que feo vicio.” La risa burlona se asoma. ¿Acaso no morimos desde que comenzamos a vivir? Qué más da un cigarro de más o un cigarro de menos. Debería ser más importante un buen consejo, uno que dijera: aprende a encender la luz de tus días para que entiendas lo que es el vivir sin preocuparte que mueres poco a poco. Pasamos nuestros años buscando las actividades, los caminos, las energías, los dioses que nos ayuden a sobrevivir, a sobrellevar la cuenta de los segundos, que en realidad es una cuenta regresiva a nuestra muerte. Me cuesta trabajo descifrar la vida. El vivir. Vamos a la escuela y vivimos, vamos al trabajo y vivimos, socializamos y vivimos… ¿vivimos o nos viven? En qué momento estamos viviendo sino hacemos más que caminar en círculos pre-trazados, dando varias vueltas a nuestras vidas y de vez en cuando levantamos la cabeza para vernos en el mismo lugar.
Mi primer pensamiento del día parece ser un poco profundo para la hora y para el estado de desconfianza que presento, la desconfianza de no saber si lo que pienso se guardará para siempre o será pensamiento pasajero de la inestable mañana que tengo.
Siento un enorme hueco en el pecho, me remuevo el pijama. Veo sin sobresalto que no tengo corazón, y sólo está el hoyo que deja al descubierto mis órganos, puedo ver la carne al rojo vivo, la sangre haciendo su recorrido por gravedad y sin la presión que ejerciera mi corazón, puedo incluso, si me esfuerzo, ver a mis pulmones. Abro nuevamente la gaveta de la mesita, saco aguja e hilo y comienzo a coser la carne, uniendo mi pecho. Perdí mi corazón y no me preocupa ya, soy libre porque recuerdo que lo coloqué en mi mano, lo entregué y lo dejé en algún lugar que sé que es feliz. Se puede amar sin poseer, es la premisa con la que lo entregué.
Anoche, recuerdo, meditaba acerca del amor y sus consecuencias, meditaba acerca de la vida, y concluí que para ser dos temas totalmente diferentes, las conclusiones son las mismas. Las mentiras me destruyeron y destruyeron a los que confiaron en mí. Sé que tenía un gran potencial en mis manos y lo convertí en partículas atómicas. Parece que el análisis que hago sobre mis últimos meses es redundante, es incomprensible, es risible.
Noto la libreta en la que he escrito, mi letra en algunas partes es ilegible, en otras más calmada y certera, pero en la mayoría de las hojas es inconclusa y difusa. En la última hoja puedo leer lo escrito con dificultad: “… con la figura lirica intentada pero no lograda me estanco en un banco de arena, me hundo y aviento al aire como último recurso estas palabras, esperando que alguien me aviente otras tantas, y así construirme un cimiento menos absorbente; porque hablo tarde, llego tarde. En el mundo de los escritores de la corriente literaria romántica se aseguraba que el verdadero amor te llega muy temprano o muy tarde, y que debe ser así para que sea el sentimiento incompleto, para que el drama lo alcance y perdure. ‘Es tan corto el amor y tan largo el olvido’ escribió otro…”
Desconozco la hora que debí escribir eso, ni siquiera estoy seguro haber sido yo su autor. Por fin me levanto de la cama, estiro mis brazos. Me duele un poco el cuello, lo masajeo. Hago movimientos circulares. Me llega de golpe la realidad, el hueco, el sabor de estar sólo después de haber conocido la felicidad pero no haberla reconocido frente a mí. Me pregunto cómo es que podemos seguir con la vida y actuar como si nada pasara. ¿Será acaso que yo soy el único que siente ese hueco al despertarse? El extrañar a una persona que antes fue muchas cosas para ti y ahora no es más que una huella en el recuerdo, una hoja escrita en el pasado…
Necesito agua, ¡necesito despertar de mi realidad!
Las huellas que había perdido
Carta a una amiga de la secundaria que vino a visitarme por una semana. Una semana de reencuentro con el pasado. De vivir (si es que recordar es vivir)...
“Débanse buscar los amigos como se buscan los buenos libros.
Que no está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos;
antes en que sean pocos, buenos y bien conocidos.”
Sin necesidad de verme forzado a una visita al manicomio, que parecía ya anticipada, una vez más la vida me devela que dentro del desorden y del caos de la vida cotidiana al parecer, entre bambalinas, hay cierto orden. Esta visita estuvo planeada no por tí, ni por mí, sino por la sanidad y la realidad que necesitaba. Espero que te haya dejado no sólo momentos de interminable silencio, de heridas sangrientas, excesos etílicos, canciones cantadas a tres pulmones, musicales… también algún aprendizaje, de aquellos que sólo eres capaz de confesarte a ti, apretando los dientes por el miedo a las verdades que este guarda.
Me recordé, me extrañé. Recordar es vivir y viví la última semana soñándome, recordándome y viviéndome. Encontré las huellas dejadas por aquel niño que conociste y se convirtió en esta especie de robot que se movía día con día sin destino, sin voluntad, simplemente por inercia.
Me dejaste con el mejor regalo que me pudieras haber traído (aparte de la gran despensa de tamales Oaxaqueños, que sin que te dijera, ahora te confieso que son mis favoritos), me dejaste a mí. Me dejaste ansioso de vivir y retomar los pasos del niño que siempre hacía las cosas bien, que no hacía aquellas que se le presentan, sino aquellas que el impulso interno motivaba a ser realizadas. Aquellas que costaban y que dolían.
Me dejaste libre. Razonando y explorando en mi interior que he amado y me han amado, sí, talvez a destiempo, pero lo he hecho. Y las palabras de Jesús siempre me educaron que el amor te haría libre, y hasta hoy he encontrado el verdadero significado de esa frase.
Fue lindo compartir esas vivencias, fue linda tu estancia aquí. Aquí tienes tu casa cuando desees pasear, aquí tendrás un techo donde dormir, comida que comer, pero lo más importante, tendrás un amigo que le laterá el corazón más rápido por tener a alguien a su lado, escuchando y siendo escuchado en este camino tan raro que es el vivir.
¿Tratamiento?
INGREDIENTES:
- 4 tazas de amor
- 2 de lealtad
- 3 de perdón
- 1 de amistad
- 3 de esperanza
- 2 de ternura
- 4 de galón de fe
- 1 barril de risa
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