March 10, 2010

Recuento de daños


Después de varios objetos perdidos
(entre ellos algunos recuerdos)
traté de pasarme a tragos el raro momento
de haberla visto pretendiendo no ser ni conocidos.

Dicen que para poder escribir tienes que vivir y ahora vivo cada instante y cada experiencia nueva con cierto positivismo y definitivamente ningún prejuicio. Disfruto a las personas que deciden quedarse a mi alrededor y me disfruto a mi mismo. Extraño menos porque me siento cada día menos extrañado y eso no me causa pena alguna, talvez me hace sentir el ténue toque de la tristeza sobre mi pecho, pero fuera de eso nada más.

Escribo sobre historias ajenas a mí y que algún día podré publicar aquí. Ya no siento el pesado pasar de los días, tengo proyectos y sueños que talvez sólo queden en eso, pero el tenerlos frente a mí, el saberlos míos, me hace sentirme vivo y con la esperanza a mi lado como compañera.

No necesito del amor porque el amor no necesita de mí. Puedo ser su conducto y su más sincero admirador, pero jamás su imitador. No siento ese peso de la rutina porque ya no me siento un esclavo de una monotonía, me siento libre. Leo más y escribo menos, sueño más y me alejo de la realidad, me vuelvo a construir un mundo diferente y ya no pienso en el tipo que fuí tiempo atrás porque jamás volveré a serlo.

No, no he cambiado, me he adaptado.

1 Comentarios:

Alexa said...

Quizás el amor no necesite de ti, pero yo sí.
Y cada día te extraño más, ¿no lo ves acaso?

Linea directa